
El informe expresa que 7 de cada 10 personas con discapacidad intelectual son capaces de leer textos de nivel fácil frente a las 2 personas de cada 10 con discapacidad intelectual que consiguen leer textos de nivel difícil.
Estos datos nos expresan claramente que si los textos son adaptados a un formato de Lectura Fácil, el número de personas con discapacidad intelectual que pueden acceder a textos más complejos y por tanto poder entenderlos, es superior.
Por tanto, si adaptamos los textos, muchas personas pueden mejorar su nivel de lectura e incluso comprender ciertos documentos.
El estudio demuestra que no existen diferencias con respecto a la lectura, ni por razones de vivir en diferentes comunidades autónomas, ni por vivir en un pueblo o en una ciudad, ni por ser hombre o mujer. Pero sí mejora el nivel de lectura entre aquellas personas con discapacidad intelectual que validan textos en Lectura Fácil. Y esto es así porque participan de forma activa a la hora de validar esos textos.
Por tanto, la Lectura Fácil es un derecho y la participación activa en la validación de textos implica una mejora significativa en el nivel lector de las personas con discapacidad intelectual.
Es un deber social adaptar los textos a Lectura Fácil, escribirlos para ellas y con ellas.