jueves, 31 de mayo de 2012


DE PALABRA EN PALABRA
     Uno de los proyectos más estimulantes de esta vida es el tránsito por el idioma. El pensamiento avanza de palabra en palabra. Es una senda llena de sorpresas y algunas veces totalmente inédita. Y cuando pasa a ser sonido, cuando cada vocablo por fin coincide con la voz que lo espera, entonces lo normal se convierte en milagro. Paso a paso, sílaba a sílaba, el idioma pasa a ser una revelación. Y qué placer cuando un prójimo cualquiera sale a nuestro encuentro, paso a paso también, sílaba a sílaba, y su palabra se abraza con la nuestra. Las  maravillas y las impurezas emergen repentinamente del olvido y se introducen sin permiso en nuestro asombro. Gracias al idioma sobrevivimos. Porque somos palabra, quién lo duda. El lenguaje es una balsa de ideas, una metafísica que no tiene reglas, una propuesta que cada día es distinta.

     Al flanco de los cedros y los pinos crecen los nombres y las flores, porque el lenguaje es también un jardín.






                                        VIVIR ADREDE, (Mario Benedetti)